Nº 11 / Malos encuentros al salir de la ducha (Desajustes per(ez)ceptivos)

Camisa

Una mano, probablemente mía, cortó el agua y corrió la cortina de plástico. Mis pies, uno después del otro, con especial cuidado, se movieron del piso de la ducha a la alfombra de baño que esperaba al otro lado. El resto de mí los acompañó subido a ellos, las mitades derecha e izquierda sobre la pierna correspondiente, equitativas. Mis ojos siguieron con atención el desarrollo de la delicada operación pero, una vez acabada felizmente, se apartaron de la zona de llegada, la alfombra, y fueron a dar una vuelta por los alrededores, aunque no llegaron muy lejos porque, casi al momento, fueron a dar con algo blanco, arrugado y, aparentemente, blando que estaba tirado en las baldosas del suelo.

Los pliegues que lo cubrían eran espléndidos y exigieron un par de minutos de pasmada contemplación. Sin embargo, pese a su magnificencia, el objeto, ser, o lo que fuese, también trasmitía cierto aire de desamparo, de abandono, como si se hubiese caído de no se sabía bien qué. Pareció obligado buscarlo, casi por consideración hacia el bulto abandonado, y allí al lado estaba.

Dos saquitos de piel, con una fila de desorientados dedos adornándolos por delante y que se podían sospechar rellenos de huesos y tendones, daban precario soporte a una piernas menos rectas de lo debido que, después de conseguir mantenerse mutuamente las distancias durante casi un metro, terminaban por ir a dar una contra la otra estrujando en medio una mata de pelo oscuro de la que asomaba un pellejo algo arrugado y tan fuera de lugar como para justificar la perplejidad con la que lo miraban unos dedos que hacían el torpe remate de las manos olvidadas al final de unos brazos que parecían escoltar el gran bulto de carne de un vientre y un pecho en el que se adivinaban embutidas docenas de vísceras al acecho de una oportunidad para colarse por el pescuezo y hacerse un hueco entre la ridícula acumulación de órganos que colapsaban la cabeza, en uno de los que reconocí mi propia mirada.

Conseguí apartarla acercándome al armario y haciendo desaparecer los espejos al abrir sus puertas. Para justificarlo, cogí una toalla de las que se veían en su interior y comencé a secarme. Antes de salir del baño, recogí la camisa del suelo y la hice desaparecer dentro del tacho de la ropa sucia.

Una respuesta a “Nº 11 / Malos encuentros al salir de la ducha (Desajustes per(ez)ceptivos)

  1. gloria iglesias marzo 7, 2016 / 11:20 pm

    como te levantas AMIGO.!!!!.Solamenene tu a estas horas puedes predecir lo que va a suceder después de secarte, ponerte ropa limpia y aspirar el suave aroma del café que tu esposa te está preparando.Vaya hombre superactivo desde las 7 de la mañana..pobres de tlos que no acompañan la velocidad de tu mente. entre elllas yo
    i

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